Mientras
escribo este post no planificado, me siento terrible y muy orgullosa de mi hija
a la vez.
Hace
mucho tiempo atrás, mi sobrina le regaló a Miss A unos tenis que Miss A amaba.
Eran tres o cuatro tamaños mas grandes que los que Miss A usaba en ese momento.
Así que los guardé para cuando le sirvieran. Hace varias semanas, ella los encontró
y quiso medírselos. Ya casi le sirven y le expliqué que pronto los podría usar.
A esos tenis le faltaban los cordones. Le dije que cuando fuéramos a las
tiendas, le compraría unos nuevos para que los usara con sus tenis. Ella estaba
muy emocionada. La verdad es que todas las veces que fui al mall no me acordé
de los cordones.
Ayer,
le pedí a Miss A que se vistiera para salir. Iba tarde para una reunión y
necesitaba salir pronto. Ella ya se viste sola y quiere escoger sus ropas y yo
la dejo que lo haga. Para mí, es bien emocionante e importante que ella vaya
desarrollando su independencia y su propio estilo. Ella me trajo los tenis sin cordones
y otros tenis que ya no le sirven (y que vamos a donar) para que le cambiara
los cordones. Como estaba tan enfocada en que deseaba salir, le dije que los
llevara a su cuarto, que después comprábamos unos, que avanzara, que nos
tenemos que ir.
En
estos momentos, estaba recogiendo su closet mientras ella duerme y sacando más
ropa y zapatos para donar. Acabo de entender lo que mi hija hizo ayer y que yo
no pude apreciar por la prisa que tenía. Me siento terrible porque mi hija resolvió
un problema que ella tenía y yo no lo pude reconocer porque solo pensaba en que
yo detesto las tardanzas y yo estaba tarde.
Así
que me detuve para hacer lo que debí haber echo ayer y cambiar los cordones.
Espero que en la mañana ella sonría y se emocione como siempre hace. Tendré que explicarle pero... yo creo me entenderá.
¿Haz
perdido algún momento importante de tus hijos por la prisa?